Es el momento de empezar, de nuevo, mi propia historia. Ahora yo soy un muro frío y a la vez una bomba caliente. Me he convertido en una persona que puede quemarte o herirte, rabiosa y celosa. Con ganas de que me vuelvas a preguntar cómo estoy y ganas de que me dejes en paz. Buscando trabajo también. Intentando encontrar un término medio de actitud, esperanza y ganas. Tengo ganas y necesidad de ciertas cosas pero me siento insegura y dolida. Con ganas de gritar y llorar pero también de conectar con la naturaleza y reencontrarme conmigo misma. Disfrutar con mis hombres. Salir y oler la montaña me traslada a mi infancia. Estoy perdida. “ Un bebé que sólo fue bebé y no le dio tiempo a ser nada más a los ojos de los ignorantes, pero que fue todo lo grande que se puede ser en el corazón de sus papás. (…) El mundo se detiene. Sientes que todo se desvanece y un dolor indescriptible se apodera de ti hasta dejarte sin respiración. A partir de ese instante, ya nada es igual. (…)” Así lo es...